¡NO TE ACERQUES! ¡NO ME TOQUES!

En Comunicación No Verbal, se llama PROXÉMICA a la distancia que establecemos al momento de interactuar con otras personas en ambientes sociales y HÁPTICA al contacto físico, dos canales clave de la CNV que al conocerlos nos darán una importante herramienta para gestionar nuestras comunicaciones diarias.

EL TOQUE CONSCIENTE ENRIQUECE LA COMUNICACIÓN

No son pocas las situaciones en la que los seres humanos, sociales por naturaleza, establecemos contacto físico para demostrar interés, atención y afecto, pero también enojo y autodefensa. Este comportamiento no verbal puede ser positivo o negativo, dependiendo del contexto y de la percepción de las personas involucradas.

En el terreno profesional y en las relaciones con nuestros pares, al momento de negociar, convencer, seducir, un buen abordaje, con una intención definida, ubicándonos a la distancia correcta y utilizando el “toque consciente” dentro de un marco contextual de absoluto respeto, pueden ser factores clave que determinen el éxito.

El “toque consciente” genera empatía y proyecta seguridad y confianza. Se trata de practicar un buen apretón de manos que transmita firmeza y buena disposición a la hora de saludar, el beso en la mejilla o el abrazo dependiendo del contexto y grado de cercanía para expresar afecto, un ligero toque de hombro para transmitir apoyo y solidaridad. Todo ello atendiendo a una serie de pautas relacionadas con el marco de referencia cultural y étnico, el ambiente, las actitudes, las emociones, los temas tratados, la personalidad y nuestra relación con las otras personas.

TOCAR O NO TOCAR, HE AHÍ EL DILEMA

Frecuentemente en las redes sociales se plantean debates acerca de la liviandad con la que algunas personas osan “tocar” a otras e invaden su espacio físico.

Al momento de escribir este artículo, se ha hecho viral una escena en la que un importante líder espiritual exhibió en un acto público y masivo, una conducta para muchos inapropiada y para otras justificada por temas culturales, causando una polémica de considerable magnitud y una crisis de reputación, que seguramente ha puesto a correr a los asesores de imagen de esa institución.

Yo misma, en alguna oportunidad me he enfrentado a la necesidad de poner límites a quienes bajo el argumento de “somos latinos y nos tocamos”, intentan manipular situaciones para hacer parecer como cierto lo que no es, especialmente en contextos profesionales. También me ha pasado que, al tocar a otros, los he visto contraerse y adoptar de inmediato posturas cerradas, como cruzar los brazos y un gesto de desaprobación ¿Qué podemos hacer para resguardar nuestro espacio personal? ¿Cómo podemos mejorar nuestro asertividad a la hora de “tocar” a otros como forma de lograr mayor efectividad al relacionarnos?

En el libro de Mark L. Knapp llamado Comunicación No Verbal, el autor señala que la distancia conversacional está condicionada por normas sociales en combinación con pautas individuales y en esta intervienen factores como la edad y el sexo, el ambiente de la interacción el trasfondo cultural y étnico, las características físicas como la altura y anchura de nuestro interlocutor y la actitud.

UNA CUESTIÓN DE TERRITORIO…

Knapp hace un recorrido por múltiples investigaciones de autores reconocidos que nos presentan diversos puntos de vista sobre este tema. Entre los citados por Knapp, esta como referente Edward T. Hall antropólogo estadounidense y autor del libro «La dimensión oculta», quien plantea que todos nosotros tenemos un «territorio» personal que varía según el contexto y las relaciones interpersonales.

Este territorio, según los experimentos de Hall, se divide en cuatro zonas: la zona íntima, la zona personal, la zona social y la zona pública. En el cuadro adjunto se establecen los parámetros métricos de estos espacios. Conocer estos límites y respetarlos, en ocasiones nos ahorrará muchos problemas y malas interpretaciones.

EL CONFLICTO

Todos tenemos necesidad de marcar y mantener el territorio para regular la interacción social y el control de la intensidad, no hacerlo puede derivar en conflictos humanos.

El investigador del comportamiento humano, M. Patterson, plantea a partir de experimentos, que “a veces cuando alguien invade un territorio ajeno se comprueba un aumento de la excitación fisiológica de quien es invadido. El corazón late más rápido y aumenta la sensibilidad de la piel, cambia la mirada, el tacto y la distancia. Desde allí tomamos la decisión, casi instintivamente de registrar el estado como “positivo”, en cuyo caso responderemos con un comportamiento reciproco de agrado, amor o alivio. Si registramos el comportamiento como “negativo” o inadecuado reaccionaremos a la defensiva.

Pero, ¡Cuidado!, el autor hace una importante aclaratoria. Una lectura del comportamiento No Verbal relacionado con una invasión al espacio personal, será leído positiva o negativamente dependiendo de varias variables. Vale la pena cuestionar ¿Quién ha violado el territorio del otro? ¿Fue un extraño, un amigo cercano, un conocido?  ¿Individuos de alto o bajo estatus? ¿personas demasiado viejas o demasiado jóvenes ¿Por qué han traspasado los límites de la interacción? ¿Cómo se produjo la interacción? ¿En qué contexto? ¿En qué marco cultural?
De las respuestas a estas preguntas depende llegar a conclusiones más precisas a la hora de interpretar un comportamiento. Indagar, indagar e indagar es la orden.

LO QUE PODEMOS HACER AL MOMENTO PARA RESGUARDARNOS

Lo primero que recomiendo hacer entonces, es concebirnos como parte de un entorno cultural que tiene sus reglas y sus formas de ser y hacer que debemos conocer para operar de forma eficiente y actuar en consecuencia. También es necesario entender al “otro” como un individuo que igualmente forma parte de un contexto con sus propias reglas y normas antes de emitir un juicio.

Según Knapp, existen varias formas de resguardar el espacio privado, una de ellas es a través de nuestra presencia física. Por ejemplo, en una conversación podemos adelantar un pie al notar un avance de nuestro interlocutor, colocarnos detrás de un objeto, cruzar los brazos o enviar una mirada intimidatoria.

Otra forma más pragmática es a través del lenguaje, expresando claramente lo que nos gusta o nos disgusta y si nada de lo anterior da resultados, emprender la retirada tomando distancia cuando no nos sintamos cómodos e interponer barreras u objetos que eviten el contacto físico puede ser la mejor estrategia.

Está meridianamente claro que el contacto físico social puede ser tanto positivo como negativo, dependiendo del contexto y de la percepción de las personas involucradas y que es mucha la información, juicios e impresiones que somos capaces de emitir involuntariamente y también de percibir desde el exterior. A medida que ganemos conciencia de este hecho podremos gestionar mejor nuestras comunicaciones al tomar decisiones sobre la forma de relacionarnos.

Esta semana te invito a reflexionar ¿Cómo reaccionas cuando alguien se acerca más de la cuenta? ¿Qué recursos de la CNV usas para evitar invasiones a tu espacio personal?

Cuéntame si te ha sido útil la información y como puedes aplicarla en tu día a día para ser más eficiente y efectivo Te veo, estoy a un click de distancia.

El tema de la PROXÉMICA Y LA HÁPTICA es de enorme importancia y la ciencia está estudiando incluso la influencia de estas en entornos como la seguridad y los contextos terapéuticos, en los que la dinámica de interacción puede condicionar la toma de decisiones que llevan al éxito o no de una acción.

Por otro lado, la comunicación mediada por las pantallas ha modificado los patrones de comportamiento y del uso del espacio y merece un capítulo aparte, así como también la inteligencia artificial y su aplicación actual.

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