Juicios que limitan vs creencias que empoderan

SERIE: EL SENDERO EMPRENDEDOR
Parte IV

Al momento de iniciarse en el arte de hacer una empresa, existen dos cosas muy valiosas que pueden transformar a un ser humano: Lo primero es darse cuenta del sistema de creencias con el que opera en la vida y lo segundo, la mentalidad abierta y flexible para cuestionar esas creencias y cambiarlas, si es necesario, en pro de avanzar personal y profesionalmente.

En esta oportunidad les hablaré sobre «los juicios», esas opiniones que nos formamos de todo y de todos y que están condicionadas por aquello que yo llamo «nuestro equipaje de vida», esa maleta que contiene nuestras experiencias a lo largo del trayecto recorrido y que moldean nuestra forma de ser y actuar en los mundos que habitamos.

Ponle una lupa a tus juicios

Los juicios son las opiniones que nos formamos sobre las personas, las cosas, los hechos y otras situaciones. Incluso realizamos juicios sobre nosotros mismos «Soy 100% responsable», por ejemplo.

Estos juicios pasan a formar parte de nuestra estructura de pensamiento y se convierten en «creencias», que transformamos en verdades y trasladamos a nuestras conversaciones diarias de manera inconsciente. 

Son estos juicios la raíz de muchos problemas al momento de relacionarnos, más si estos suelen ser negativos e infundados del tipo «Lo que dice María es incorrecto» «Ya se por donde me va a salir» «Es que mi jefe no es para nada inteligente». Estas afirmaciones pueden convertirnos en personas tóxicas y arrogantes haciendo difícil la interacción con el  otro. Ir a una reunión llenos de prejuicios no validados limita nuestra escucha, nos cierra la posibilidad de sostener conversaciones poderosas para llegar a acuerdos, coordinar acciones y crear productos innovadores.

Hacerte cargo de tus juicios te empodera

Muchas veces no somos conscientes de lo que decimos y el impacto que originamos en nuestro entorno y las personas con las que nos relacionamos, de ahí la importancia de identificar los juicios y fundarlos. Esta es una de las destrezas básicas que se recomienda desarrollar en los primeros estadios de creación de un StartUp.

Los juicios infundados, hechos a priori, cierran puertas, crean barreras, generan rechazo, pueden llevarnos, incluso al pozo del fracaso. Los juicios fundados, por su parte, nos hacen descubrir, avanzar sobreseguro y nos potencian hacia la cima.

Un ejercicio interesante es vigilar nuestra jornada diaria y «percatarnos» de los juicios que hacemos de manera permanente, sobre las noticias que leemos, la forma de vestir de nuestros hijos, nuestra pareja o nuestros clientes, entre otras.

«El día de hoy promete estar rudo», «Este país no tiene remedio», «crear una empresa es engorroso y difícil» «no lo lograré», «ya estoy muy viejo para iniciar un negocio».

Estos juicios aparentemente inofensivos, tienen la particularidad de estar muchas veces reñidos con la verdad. No pertenecen al mundo real, no son comprobables y pueden resultar muy negativos y limitantes a la hora de emprender.

¿Que significa fundar los juicios? 

Significa reducir la brecha entre la reacción inconsciente instalada como un software en nuestro sistema que se activa cuando estamos frente a una situación y la validación de un fenómeno real, comprobable. 

No es lo mismo afirmar «Juan es un mal vendedor», a  «Hemos observado que Juan ha bajado su desempeño en el último mes, ha pasado de ser el vendedor No 1 a estar ahora en un promedio de 30% de las ventas». Esta última afirmación llevaría a preguntar ¿que le está pasando a Juan? mientras la primera es una conclusión convertida en un juicio cerrado en el que poco hay que hacer.

Es de suma importancia  actuar en nuestros mundos con afirmaciones comprobables. Reunir suficientes evidencias de fuentes confiables que validen lo que pensamos, así nos haremos más empáticos y ganaremos respeto profesional.

Hoy te invito a «darte cuenta» de tu propio sistema de creencias y evaluar qué tanto estamos fundando los juicios en nuestras empresas. Es imperativo para los nuevos líderes desarrollar espacios de confianza. Un liderazgo inclusivo, empático, expansivo que genere cambios sostenibles en el tiempo y cree empresas con visión de grandeza, capaces de transformar el mundo. Necesitamos rendirnos a nuestra propia incapacidad de saberlo todo, adoptar una postura de sana humildad, de una ambición que impulse y actúe como la plataforma de lanzamiento de nuestras mejores ideas. Necesitamos escuchar más, comprender más, confiar más y juzgar menos.

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