El poder del face to face: Buscando el equilibrio

El pasado mes de octubre, fuimos testigos del lanzamiento mundial de los satélites Starlink de SpaceX un proyecto detrás del cual está Elon Musk, el disruptivo presidente de Tesla, cuya meta es ofrecer internet de banda ancha de forma global.

Este hecho, trascendente, sin duda me hizo pensar en las bondades de «estar cada vez más y mejor conectados», pero también en los dilemas que se presentan con la interconexión global que comenzó hace más de medio siglo con el surgimiento de internet y las redes sociales.

Uno de estos dilemas, a mi juicio el más dramático, es el referente al crecimiento exponencial de las relaciones interpersonales digitales versus la baja calidad de las interacciones reales, la superficialidad, la banalidad y el engaño.

Al día de hoy, la discusión que ocupa la mente de muchos neurocientíficos y profesionales de las ciencias de la conducta versa sobre  ¿Cómo ha impactado la interconectividad la forma de relacionarnos?

Todo está en el equilibrio 

Hoy quiero voltear la vista hacia este tema que me preocupa sobremanera: La baja calidad y la distorsión real de las interacciones humanas. Pienso que es imperativo buscar un equilibrio y un despertar de la conciencia en las nuevas generaciones sobre la extraordinaria experiencia de compartir y convivir efectivamente, de conectar a través de los sentidos y comunicar 360° uniendo gesto y palabra, después de todo liderar nuestras comunicaciones conlleva hacernos cargos para ser más efectivos.

El costo del «100% online» es la soledad

¡Hazlo en línea¡ ¡Cómpralo desde tu casa! ¡Certificate online!  Plataforma 100% digital. Hoy por hoy, puedes comprar hasta lo inimaginable en la red, puedes estudiar lo que quieras, en el nivel que quieras y en la modalidad que escojas! Puedes incluso casarte. Puedes hacer tu vida entera frente a la pantalla de tu computador personal y solo!

Esta oferta de valor que vende inmediatez, comodidad y poco esfuerzo, trae beneficios en reducción de costos y alcance por lo que ha sido la panacea para muchas empresas de servicios tecnológicos, universidades para competir en el mercado global.

¿Y cuál es el costo que ha pagado la sociedad ante tanta maravilla? Yo creo que la pérdida de la interacción real. La posibilidad de conectar genuinamente en la nutritiva danza de la comunicación donde el toque consciente, el poder de la mirada, la riqueza de percibir los olores, la posibilidad de detectar la textura, la viveza del color… estos elementos ya no están presentes. ¡No existe conexión real! Al final estamos todos desconectados, vivimos en la realidad virtual en la que las enfermedades más comunes son la soledad y la deshumanización.

Yo estoy a favor de lo digital, me parece extraordinario y fascinante, pero también abogo por el necesario equilibrio, por ser sensibles y buscar opciones para promover experiencias reales, conexiones genuinas. Combinar lo virtual con lo presencial en las plataformas es la clave para tener una vida íntegra y rica en vivencias.

Reunirnos en un café para discutir una propuesta de negocios, donde podamos mirarnos las caras, no es comparable con hacerlo a través de una conferencia telefónica. Aunque pueda parecer cómodo estudiar desde la cama, perder el placer de sentarse en un aula de clases, aunque sea por unas horas, e interactuar directamente con tus formadores, no tiene precio. Sentir el aroma del hombre o la mujer que te gusta, mirar sus ojos, puede sumar mucho a la toma de una decisión para toda la vida. 

Como los que mencioné, hay muchos más ejemplos que validan mi punto de vista ¿Qué tal si nos detenemos por unos minutos a pensar un poquito en esto? vale la pena cuando se trata de incrementar nuestra calidad de vida.

Si te resuena esta reflexión compártela, ya sabes, estoy a un clic de distancia.