Descifrar el lenguaje corporal: ¿un arma de doble filo?

La comunicación interpersonal se asemeja a una danza en la que se intercambian permanentemente señales inconscientes y se generan estímulos que condicionan la conversación. Palabras y gestos, espacios y sonidos se mezclan para crear una atmósfera en la cual la meta de quienes participan es captar la atención del otro y modificar su comportamiento en una dirección. Esto es influir y persuadir, crear posibilidades, negociar y llegar a acuerdos.

Cuando el proceso es inconsciente, la conversación transcurre, pero la efectividad comunicacional disminuye, el impacto es por tanto impredecible. ¿Cuántas veces nos pasa que  al hablar con terceros una idea es entendida exactamente en sentido contrario?

En cambio, cuando le ponemos intención y observamos dedicadamente nuestras conversaciones, somos capaces de establecer una conexión a menudo imperceptible para el otro, pero poderosa. Somos capaces de descubrir aspectos de la emocionalidad que nos ayudarán a ser más asertivos, traduciéndose esto en confianza, empatía y una comunicación fluida y convincente.

Pero ¿qué pasa cuando estamos frente a alguien que se ha entrenado en técnicas para digerir las claves de lo gestual, llámese nuestro cliente, nuestro proveedor e incluso nuestra pareja y nosotros no disponemos de este conocimiento?  

Un arma de doble filo…

Pasa que saber descifrar los códigos de la comunicación gestual es, a todas luces, un arma de doble filo. Del lado negativo, es claro que eventualmente esta podría usarse para fines perversos como convertirnos en víctimas de manipulación o ser seducidos con fines insospechados. Del otro lado, es también evidente que quienes disponen de esta destreza habrán adquirido una competencia que les permitirá relacionarse mejor y aumentar la capacidad de transformar el mundo.

Más allá de cualquier fórmula que intente hacer tangible lo intangible (Me refiero al famoso 7-35-65 de Mehrabian), lo cierto es que gracias a las investigaciones científicas realizadas por más de 100 años, hemos logrado avanzar en el entendimiento de cómo opera nuestro cerebro al relacionarnos lo que ha permitido que cada vez haya más personas que colocan su gestualidad a su favor.

Leer el lenguaje corporal de otros, evaluar lo kinésico (gestos), la paralingüística (tonos y matices de voz), y la proxémica (distancia a la que se produce la conversación) es una tarea compleja porque no todos los actos tienen el mismo significado, y es necesario evaluar el contexto en el que se produce la interacción. Tal como dice Jesús Enrique Rosas, especialista en comunicación no verbal, de Kenesix Institute; no hay un manual que sea útil para la compresión total del proceso toda vez que todos tenemos diferencias individuales y actuamos en contextos diferentes, contextos que a su vez tienen variables que lo determinan.

Hoy te comparto algunas técnicas rápidas, que puedes aplicar hoy, para descifrar el lenguaje corporal de tu interlocutor.

10 técnicas rápidas para descifrar el lenguaje corporal de las personas

Por supuesto, leer el lenguaje corporal no es una ciencia exacta, pero puedes intentar concientizar lo siguiente:

  1. La preocupación, la sorpresa o el miedo pueden hacer que las personas levanten las cejas con incomodidad. Entonces, si alguien complementa su nuevo peinado o atuendo con las cejas levantadas, esa persona pudiera no ser sincera.
  2. Ya sea que lo sepa o no, su rango vocal muestra su interés. «Una vez que comienza una conversación, las mujeres enamoradas se deslizan en voces cantantes», informa Psychology Today, «mientras que los hombres bajan una octava».
  3. Cuando miras a alguien a los ojos, estableces un estado de excitación en el cuerpo. Un extraño que mira puede evocar miedo, mientras que la mirada de un amante puede encender el romance.
  4. En un intento de evitar mirar con los ojos saltones, algunos mentirosos mantendrán su mirada demasiado tiempo o más de lo normal, por lo que puede ser un poco incómodo.
  5. Psicológicamente, las piernas cruzadas, indican que las personas están mental, emocional y físicamente cerradas. Lo que puede significar que tienen menos probabilidades de ceder en una negociación. Esta es denominada “postura contractiva.
  6. Cuando dos personas se llevan bien y sienten una conexión, sus posturas y movimientos se reflejan mutuamente. Tienden a imitarse uno al otro.
  7. La sonrisa lo es todo, sobre las «patas de gallo» alrededor de tus ojos: cuando sonríes alegremente, se arrugan, pero cuando estás fingiendo, no lo hacen.
  8. Alguien que sea receptivo a tu humor probablemente esté interesado en ti. La risa sirve como una forma de señalar el deseo en una relación, ya sea platónica o romántica.
  9. Quienes ejercen liderazgo, suelen mantener una postura erguida, caminar con propósito, juntar los pies, las manos con la palma hacia abajo y sostienen posturas corporales generalmente abiertas y expansivas.
  10. Una pierna temblorosa puede indicar ansiedad e irritación.

Para finalizar solo resta afianzar que saber leer el lenguaje corporal es como un «súper poder» secreto que nos ayuda a saber lo que se ejecuta en la mente de nuestro interlocutor, lo que planea o intenta mostrar, a  la vez que usar nuestra propia corporalidad para ser más eficientes en nuestros procesos de venta, de articulación de intereses y logro de objetivos de negocio.