La auditoría de comunicación impulsa el cambio en tu empresa!

Conoce cómo diseñarla y aplicarla a tu emprendimiento!

La Auditoría de comunicación, es el primer paso del diseño metodológico de la gestión de la comunicación y la piedra angular de la planificación estratégica corporativa. Es, por tanto, uno de los temas medulares al elaborar un Plan Maestro de Comunicación. De esto hablaremos en este post y es que ¿cómo podemos avanzar si no sabemos dónde estamos parados como organización o como individuo? ¿Cómo podemos planificar sobre una realidad que desconocemos? De esto se trata.

Auditar los procesos de comunicación con miras a crear un Plan Estratégico es una labor que en la mayoría de los casos, ordena la alta gerencia a los especialistas del área. A través de una metodología que concibe a la organización como un todo, es posible evaluar quién es la empresa y los propósitos que la mueven: sus atributos y valores, sus códigos visuales (logos, colores, tipografías) su filosofía de gestión (misión, visión), su clima organizacional, sus debilidades y fortalezas, sus procesos, los rasgos distintivos de su personalidad, estilos gerenciales, la manera como se comunica con sus públicos internos, los canales que usa, entre otros aspectos.

En materia de Imagen, entendida esta como el posicionamiento que construye una marca en el tiempo a través de la relación con sus audiencias externas, el estudio permite identificar la forma en la que las organizaciones impactan su entorno, su awareness (reputación), su nivel de confianza y su rol de ciudadano corporativo. En el caso específico de la estrategia de marketing, la auditoría de imagen profundiza en el posicionamiento de marca, los atributos y valores y la forma como ha permeado en el imaginario colectivo. La suma de la evaluación de ambos procesos, la identidad y la imagen, da como resultado una radiografía clara y veraz de dónde y cómo estamos, permitiendo así definir el rumbo de la empresa en el tema comunicacional, de ahí su importancia.

¿Cómo se hace una Auditoría de Comunicación e Imagen?

Queda claro entonces que la Auditoría de Comunicación busca dos objetivos principales:

  • En una primera fase, diagnosticar la situación actual de la organización a la que asesoramos estableciendo el punto de partida de lo que será el proceso de elaboración del Plan Maestro de Comunicación que su vez, va a asociado al Plan de Negocios Corporativo.
  • En una segunda fase, se hace un seguimiento efectivo de las estrategias y sus resultados en el tiempo, conscientes de que todo componente de estas estrategias debe ser medible para evaluar su impacto y hacer los correctivos necesarios para mantenerse dentro del rumbo trazado.

El desempeño de las estrategias se puede medir de forma un poco más sencilla, pero cuando se trata de auditar una imagen corporativa, la tarea resulta más complicada, pues se está hablando en gran medida de objetos intangibles.

En función de esto, la Auditoría de Comunicación ha tomado metodologías prestadas de las teorías gerenciales. El «bechmarking» o proceso de mejora continua, ha permitido el desarrollo de instrumentos de medición cualitativos y cuantitativos, a través de los cuales se obtiene información crítica de la empresa y los fenómenos que ocurren dentro de esta. Una de estas herramientas es la matriz DOFA (Debilidades-Oportunidades-Fortalezas-Amenazas), también conocida como FODA o SWOT, por sus siglas en inglés (Strengths, Weaknesses, Opportunities y Threats), la cual permite diagnosticar los procesos de la comunicación y a partir de ellos generar estrategias de acción. Otras metodologías incluyen la revisión documental, la aplicación de encuestas, el análisis y revisión de contenidos, los focus group, todo lo cual lleva a un diagnóstico certero de la organización.

Auditoría de la Comunicaicón
Fuente: SINERGIA IBERONET

Auditoría de imagen en Marketing

Dentro del marketing es frecuente que la auditoría de procesos se centre en el análisis de la imagen con foco en el posicionamiento de marca.

El proceso consta de tres etapas a saber: Autoimagen (es la percepción interna de la imagen sentida por empleados, asociados, ejecutivos, entre otros), Imagen Intencional (se trata de la imagen que se quiere proyectar a los demás) e Imagen Pública (hace referencia a la percepción que se hace el público de la corporación). Para lograrlo es importante identificar y medir el impacto de todos los factores que pueden afectar de forma positiva o negativa a la imagen, es decir, tener en la mira a todos los elementos de la empresa o institución que comunican.

Para realizar una auditoría de esta naturaleza es vital hacerse las siguientes preguntas: ¿qué es la empresa o institución?, ¿en qué estado está?, ¿cuál es la ubicación geográfica?, ¿en qué sector de negocios se ubica?, ¿tiene buena reputación o al contrario no goza del respeto ni la confiabilidad del público? ,¿cuál es la competencia?, ¿qué se quiere proyectar de la empresa o institución? y ¿cuál es la perspectiva o visión de la misión, valores y objetivos del negocio?

Una vez que estas interrogantes están claras es que se puede comenzar a diseñar y aplicar una estrategia de comunicación que responda a las cualidades de la empresa o institución. Cabe resaltar que la imagen reúne la esencia de la compañía u organización, tal como si se tratara de una molécula de ADN, por lo que la auditoría debe responder si los esfuerzos comunicacionales van en la dirección correcta. En la imagen no solo se cuenta a la identidad visual y gráfica, también se suman los rasgos culturales que definen a la marca y el desempeño de la imagen de la empresa tanto dentro como fuera de ella. Auditar la imagen es en tanto una inversión a corto, mediano y largo plazo.

Aquí explicamos algunos de los beneficios más resaltantes:

  • Permite saber si la empresa se aleja o no del consumidor o público objetivo.
  • Puede evaluar el avance de la competencia en materia comunicacional.
  • Permite evaluar la evolución histórica de la empresa en materia comunicacional.
  • Permite el análisis de la identidad visual en los elementos de trabajo y comunicación.
  • Ofrece un panorama de la imagen pública y comercial.
  • Hace posible ajustar y personalizar la comunicación.
  • Brinda la posibilidad de medir en campo la funcionalidad de las herramientas de medición constante aplicadas a las estrategias comunicacionales.

En conclusión, la Auditoría de la comunicación y, dentro de esta, la Auditoría de Imagen, son herramientas indispensables en la planificación de la comunicación empresarial, donde no hay recetas para resolver los cuellos de botella que se generan en el día a día de las organizaciones pero que al tener un conocimiento pleno de la forma en que la organización se comunica, nos da una ventaja importante al crear estrategias proactivas para aprovechar al máximo las fortalezas, convertir las debilidades en oportunidades y enfrentar con éxito las crisis. No olvides registrarte y descargar una guía práctica de Cómo desarrollar una Auditoría de Comunicación Corporativa.

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Fuentes consultadas

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